Era el lugar dónde los niños escondíamos nuestras cosas para que nadie pudiera quitárnoslas; ninguna otra persona debía conocer su paradero. Desde aquí mostraré los tesoros de mis andanzas por la tierra, y daré lugar a que todo el que quiera, opine de ellos. Bienvenidos al escondite.
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viernes, 21 de septiembre de 2012
viernes, 14 de septiembre de 2012
viernes, 8 de junio de 2012
Carroñada.
Tres escasos minutos han tardado treinta y tantos buitres en comerse el cebo, después de mas de 4 horas de espera, ha merecido la pena.
Gracias a HidephotoEXTREMADURA donde hemos realizado la experiencia. Gracias Fran.
Espero que os gusten las fotos.
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jueves, 31 de mayo de 2012
Alcaudón común. Lanius senator. Fotonatura.
Está fotografía ha sido selecionada entre las 250 que han concursado en
un día de la naturaleza en España, promovido por Fotonatura y está también esta
también. las reglas del juego eran estar hechas durante el 28 y 29 de
Abril y no tener mas del 10% de recorte. Para mi haber colocado a dos de
mis fotografías aquí ya es un exito. Espero que os gusten.
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miércoles, 9 de mayo de 2012
Carricero tordal. Acrocephalus arundinaceus.
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jueves, 15 de diciembre de 2011
Tarabilla común. Saxicola torquatus. Bitxac comú. Pitxartxar burubeltz. Chasco común. Cartaxo-de-acbeça-preta. Common Stonechat. Traquet ptre. Saltimpalo. Schwarzkehlchen.
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miércoles, 3 de noviembre de 2010
Cementerio de Vegaviana.
Poema Muerte Nupcial de Miguel Hernandez
El lecho, aquella hierba de ayer y de mañana:
este lienzo de ahora sobre madera aún verde,
flota como la tierra, se sume en la besana
donde el deseo encuentra los ojos y los pierde.
Pasar por unos ojos como por un desierto;
como por dos ciudades que ni un amor contienen.
Mirada que va y vuelve sin haber descubierto
el corazón a nadie, que todos la enarenen.
Mis ojos encontraron en un rincón los tuyos.
Se descubrieron mudos entre las dos miradas.
Sentimos recorrernos un palomar de arrullos,
y un grupo de arrebatos de alas arrebatadas.
Cuanto más se miraban más se hallaban: más hondos
se veían, más lejos, más en uno fundidos.
El corazón se puso, y el mundo, más redondos.
Atravesaba el lecho la patria de los nidos.
Entonces, el anhelo creciente, la distancia
que va de hueso a hueso recorrida y unida,
al aspirar del todo la imperiosa fragancia;
proyectamos los cuerpos más allá de la vida.
Expiramos del todo. ¡Qué absoluto portento!
¡Qué total fue la dicha de mirarse abrazados,
desplegados los ojos hacia arriba un momento,
y al momento hacia abajo con los ojos plegados!
Pero no moriremos. Fue tan cálidamente
consumada la vida como el sol, su mirada.
No es posible perdernos. Somos plena simiente.
Y la muerte ha quedado, con los dos, fecundada.
este lienzo de ahora sobre madera aún verde,
flota como la tierra, se sume en la besana
donde el deseo encuentra los ojos y los pierde.
Pasar por unos ojos como por un desierto;
como por dos ciudades que ni un amor contienen.
Mirada que va y vuelve sin haber descubierto
el corazón a nadie, que todos la enarenen.
Mis ojos encontraron en un rincón los tuyos.
Se descubrieron mudos entre las dos miradas.
Sentimos recorrernos un palomar de arrullos,
y un grupo de arrebatos de alas arrebatadas.
Cuanto más se miraban más se hallaban: más hondos
se veían, más lejos, más en uno fundidos.
El corazón se puso, y el mundo, más redondos.
Atravesaba el lecho la patria de los nidos.
Entonces, el anhelo creciente, la distancia
que va de hueso a hueso recorrida y unida,
al aspirar del todo la imperiosa fragancia;
proyectamos los cuerpos más allá de la vida.
Expiramos del todo. ¡Qué absoluto portento!
¡Qué total fue la dicha de mirarse abrazados,
desplegados los ojos hacia arriba un momento,
y al momento hacia abajo con los ojos plegados!
Pero no moriremos. Fue tan cálidamente
consumada la vida como el sol, su mirada.
No es posible perdernos. Somos plena simiente.
Y la muerte ha quedado, con los dos, fecundada.
100 Años de Miguel
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