
El negro se da una vuelta, también.
La Imperial también se dio una vuelta.
Otro pájaro...
Seguiré añadiendo...
Era el lugar dónde los niños escondíamos nuestras cosas para que nadie pudiera quitárnoslas; ninguna otra persona debía conocer su paradero. Desde aquí mostraré los tesoros de mis andanzas por la tierra, y daré lugar a que todo el que quiera, opine de ellos. Bienvenidos al escondite.